Nosotr@s
La Casona de los Jóvenes es una institución sin fines de lucro que vela por la promoción de derechos y prevención de situaciones de vulneración de niñas, niños, adolescentes y sus familias, enfocada en mejorar sus condiciones de vida, fundándose en la dignificación y participación ciudadana. Tenemos como valor central de nuestro actuar el revitalizar la participación de la sociedad en todos los ámbitos en los que se ve ceñida, con el trabajo comunitario como elemento primordial. Junto a ello, la Animación Sociocultural y la promoción del Bienestar emocional de la infancia. Tomamos los Derechos Humanos como valor fundamental , con una perspectiva re-democratizadora, de inclusión, universalidad e integración social, siendo el enfoque de derecho el eje fundamental de nuestro trabajo.
Misión
Nuestra MISIÓN es implementar proyectos de desarrollo social, con la población de los niños, niñas, jóvenes, sus familias y las comunidades con el objetivo de apoyar su desarrollo sustentable, apoyando el fortalecimiento y desarrollo de sus potencialidades.
La VISIÓN de La Casona de los Jóvenes ha sido la promoción de derechos, prevención de situaciones de vulneración, organización y participación comunitaria, para mejorar las condiciones de vida de niños/as, jóvenes y sus respectivas familias, fundándose en la dignificación y participación ciudadana, promoviendo el desarrollo sustentable local en el marco de la protección de derechos humanos.
El territorio donde surge ONG La Casona de los Jóvenes tiene una historia que influyó de manera directa en su accionar. Desde fines de los años 60 en Santiago de Chile, por medio de la operación sitio distintas personas y familias, bajo la necesidad de tener una vivienda, comenzaron a ocupar terrenos en la comuna de La Florida donde hoy se ubica la Villa O’Higgins.
Las/os pobladoras/es comenzaron a delimitar los terrenos y destinaron un espacio abandonado para el uso comunitario, al que empezaron a llamar La Casona, donde hacían asambleas y reuniones. El contexto político de los años setenta determinó el abandono de este lugar por la persecución y violencia de la dictadura militar hacia las/os dirigentes sociales. Con el pasar de los años, se dice que este espacio deshabitado comenzó ser utilizado para el consumo de drogas, pero en los 80`s los/as vecinos/as se retoman “La Casona” e instalan un policlínico que funcionaba para atender las contingencias que surgían producto de las protestas de la época.
De ahí en adelante, lo volvieron a usar diversas organizaciones sociales que crearon la campaña del ladrillo, con la que se consiguió construir los muros que hasta hoy la albergan, y gracias a esto, distintos centros sociales autofinanciaron los primeros proyectos pensados para la población.
Luego, entre un equipo de profesionales y el padre Lorenzo Maire, dan inicio al Programa La Casona de Los Jóvenes, quienes además inician una campaña de solidaridad internacional para comprar el terreno. Esto se consigue el año 1993 cuando se adquiere el terreno a nombre del Arzobispado de Santiago, espacio que se sigue utilizando hasta la actualidad.
A partir de esta reseña histórica se puede confirmar que la historia territorial fue quien determinó las primeras acciones del incipiente espacio de intervención encabezado por Ximena García (Asistente Social) y Lorenzo Maire (Sacerdote), que comenzó a funcionar desde el año 1989, enfocado hacia la promoción y prevención de los derechos humanos en sectores vulnerables.
De esta forma, se empezó a ejecutar un programa orientado, en lo principal, al consumo problemático de drogas mediante un enfoque de desarrollo comunitario, producto de la fuerte desarticulación vivida a nivel social. A partir de estos hechos surgen diferentes labores y roles, pero que poseían como característica el desarrollo de su trabajo con una visión de lucha por los derechos básicos para toda la población con la clara intención de entregar dignidad, justicia y equidad. Son estos últimos valores que se buscan seguir propagando en los distintos territorios, desde la comprensión de la historia e interés por transformarla.
Rosa Aurora Carrillo Salas

